viernes, 14 de diciembre de 2007

EL DINERO: DEMASIADO O MUY POCO

Ningún siervo puede servir a dos señores… No podéis servir a Dios y a las riquezas (Lucas 16:13). Estas palabras del Señor Jesús, aunque parecen muy sencillas, son en realidad el trasfondo de un difícil problema. No es posible vivir sin dinero, sobre todo si uno debe sostener una familia. Cierta vez, al pedir consejo a un cristiano maduro, yo le decía: –Tengo un problema de dinero. Él me respondió lacónicamente: –¿Demasiado o muy poco? Esta contestación me ayudó a comprender que, de hecho, Jesús no condena la fortuna, sino la preocupación causada por la presencia o ausencia de ella. Jesús no quiere que las preocupaciones de la vida nos impidan confiar en él y hallar el tiempo para orar y decirle lo que nos inquieta. Estemos seguros de que cuando esta preocupación es puesta a un lado, Dios nos ayudará a enfrentar nuestro problema. Tengamos total confianza en él, quien nos indicará el camino a seguir. Además, reflexionemos: con demasiado dinero, el cristiano pierde en todas las esferas. En la de la fe, pues no necesita contar tanto con Dios cuando el mañana está materialmente asegurado. En la de la esperanza: si a uno le va tan bien en la tierra, ¿por qué desear el Paraíso? En la del amor: a menudo es muy difícil ponerse en el lugar de alguien que no tiene lo necesario cuando a uno mismo no le falta nada.

No hay comentarios: